| La Asociación de Cooperativas Argentinas presentó su primer Campo Experimental |
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En General Gelly, provincia de Santa Fe. Se realizarán tareas de investigación y desarrollo del Sistema Ruter
En General Gelly, provincia de Santa Fe
La Asociación de Cooperativas Argentinas presentó su primer Campo Experimental
Se realizarán tareas de investigación y desarrollo del Sistema Ruter
La División Nutrición Animal (DNA) de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), presentó hoy su Campo Demostrativo Experimental, donde se llevarán a cabo tareas de investigación y desarrollo del Sistema Ruter de destete precoz y nuevos avances científicos con el objetivo de introducir mejoras en la producción ganadera. El establecimiento de 167 ha, está ubicado en la localidad de General Gelly en la Provincia de Santa Fe y cuenta con instalaciones para ganado bovino de carne, ganado bovino de leche y feedlot.
“El objetivo de la puesta en funcionamiento del campo experimental es desarrollar un paquete tecnológico destinado al productor agropecuario, que tenga como finalidad asegurarle la máxima rentabilidad, manteniendo el equilibrio sustentable, que le permita a su vez, optimizar la calidad de la tierra”, destacó Miguel Angel Fabbroni, gerente de la División Nutrición Animal de ACA.
En la primera etapa que abarca el período 2006/2010, se llevarán a cabo estudios destinados a obtener más datos del Sistema Ruter sobre conversión, consumos, ecuación costo-beneficio, evaluación de los animales en diferentes sistemas de producción como pasturas y feedlot, y a la adaptación del Sistema a las necesidades de los mercados externos como EE.UU., Nueva Zelanda y Canadá.
Otras de las tareas que se realizarán en el Campo Demostrativo Experimental son: la prueba de los productos que ACA posee actualmente y los que desarrolle en el futuro, relacionados con la nutrición bovina aplicada y la nutrición ovina; medición del impacto de la cría y la invernada sobre el sistema de producción agrícolas; y formación técnica de profesionales. El Campo Experimental cuenta con un casco, un corral de adaptación, un feed lot Holando, 2 naves lactantes con capacidad para 45 terneros cada una, 8 potreros, un galpón metabólico y otro para materias primas y logística. Para facilitar el manejo de la hacienda, las parcelas se hallan delimitadas mediante un sistema de electrificación integrado, que permite conectar y desconectar cada sector por separado. La distribución de agua se realiza a través de un molino y una cisterna unidos a una red de cañerías. La DNA de la ACA designó una Comisión Directiva para el Campo Experimental encargada de dirigir y monitorear el cumplimiento de los objetivos y la planificación de los trabajos. Está compuesta por el gerente de planta, Miguel Angel Fabbroni, la jefa administrativa Cra. Adriana Alasia, el jefe comercial, José Ronchetti, y, el director ejecutivo del campo, el Dr. Alejandro Lis.
Cómo se gestó el Campo Experimental
A comienzos de la década del ’80, la División Nutrición Animal de la ACA incursionó en raciones para ganado mayor. La primera dificultad fue que la mayoría de las técnicas y monografías que circulaban entre los fabricantes se basaban casi exclusivamente en trabajos hechos en el exterior, pocas veces revalidados en los rodeos argentinos. En muchas situaciones, había informaciones no totalmente ciertas. Además, durante el proceso previo a la aparición del Sistema Ruter, se vio con claridad por quienes conducían el proyecto, que era absolutamente imprescindible contar con un lugar físico de manejo propio para las tareas de investigación, donde a la rigurosidad necesaria para este tipo de actividad se debía agregar una gran dosis de reserva de los datos obtenidos. De esta manera, un equipo comandado por el gerente de la fábrica Miguel Ángel Fabbroni, secundado por el Dr. Alejandro Lis, responsable técnico del Sistema, se abocó a la búsqueda de un lugar apto para el Campo Experimental. De acuerdo a lo que explicó Alejandro Lis, "la tarea no fue fácil, no había campo que reuniese las características necesarias". Finalmente, encontraron el lugar: se trataba de un campo de 165 hectáreas, con un casco viejo que podría adecuarse a las necesidades. "Es un campo netamente agronómico carente durante mucho tiempo de rotación de cultivos", agregó el doctor Lis. Además, para evitar el escurrimiento del agua, se habían arado terrazas. Luego de un estudio exhaustivo se tomó la decisión: aplanar el suelo, y rellenar las hondonadas, a partir de lo cual comenzó a desarrollarse el proyecto.
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