| Afirman que cae la competitividad de los productores de trigo y maíz |
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Un estudio lo adjudica a las retenciones y la intervención oficial; la soja, complicada en tierras alquiladas
En el año de la supercosecha de soja, unas cuantas señales de alarma no dejan de preocupar en el campo. La primera es la fuerte pérdida de competitividad del negocio agrícola, un aspecto que, por el peso de las retenciones y las intervenciones en el mercado que deprimen los precios, en trigo y en maíz, ya tiene un correlato en una importante caída del poder adquisitivo de los productores. La otra señal que preocupa es que, en campos alquilados, en soja cada vez hacen falta rendimientos más altos para no perder plata. Sobre el trigo, un informe del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina (SRA) muestra cómo por las retenciones del 23% y por la intervención oficial en los mercados se deterioró la competitividad y se registró una abrupta pérdida del poder adquisitivo de los productores. El cálculo está realizado en función de la cantidad de quintales o toneladas que el productor necesita para comprar insumos clave, como el gasoil o los fertilizantes, un tractor o cambiar la camioneta, y tiene su comparación con lo que requería en 2002. En algunos indicadores, comparado con ese año el poder adquisitivo se deterioró hasta un 290 por ciento. Este es el caso del gasoil. En 2002, según el informe, un productor de trigo requería 2,4 quintales de este cereal, o su equivalente en 240 kilos, para comprar 100 litros de gasoil. Hoy, en cambio, para adquirir esa misma cantidad de combustible tiene que destinar 6,95 quintales, lo que implica un 290% extra. Si quiere adquirir un tractor, ahora necesita 303 toneladas, cuando en 2002 le hacían falta 241 toneladas. Además, si busca comprar una camioneta tiene que destinar para ese fin 184 toneladas del cereal, un 67% más que lo que requería en 2002. En maíz, que tiene 20% de retenciones y es otro de los cultivos sometidos a controles de exportaciones, si en 2002 con 4,08 quintales se podían adquirir 100 litros de gasoil, hoy a esa misma cantidad de combustible la compra con 8,78 quintales. En este caso, el poder adquisitivo se deterioró un 215 por ciento. "Todo esto demuestra una clara pérdida de competitividad en nuestra actividad agrícola", señaló Hugo Luis Biolcati, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA). Para Biolcati, una solución frente a la pérdida de competitividad pasa por eliminar las retenciones en algunos productos y reducirlas en otros. "Nuestro proyecto es eliminar las retenciones en trigo, girasol, maíz, sorgo y en todas las economías regionales, y disminuirlas en soja, con una segmentación para los pequeños y medianos productores", afirmó. En soja, la propuesta es que las retenciones bajen al 25% y los restantes diez puntos se computen a cuenta de Ganancias, pero todo en un cronograma para que vayan reduciéndose año tras año. Sin rentabilidad En este contexto, Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la SRA, destacó: "Hay una caída del poder adquisitivo de los productores de trigo y maíz por las retenciones y la intervención del Gobierno, que distorsiona el mercado; hoy el productor no tiene rentabilidad para sembrar trigo". Según Biolcati, el dólar para el agro se encuentra, por las retenciones, entre 25 y 35%, según el producto, "por debajo del resto de la economía". En este sentido, Ambrosetti hizo el siguiente cálculo. En trigo, por cada dólar que genera el productor recibe, luego de las retenciones, 3,03 pesos. No obstante, se le toma la paridad de 3,90 pesos por dólar para comprar un insumo importado. Continuando con este mismo razonamiento, en soja por cada dólar producido recibe 2,53 pesos. En soja, hay que obtener rindes muy altos para no perder plata en tierras alquiladas, donde se hace el 60% de la producción. Guillermo Aiello, de 3-El Semillas, calculó que para Hughes, sur de Santa Fe, pagando un alquiler de 416,50 dólares por hectárea, con un rinde de 30 quintales se pierden 101,5 dólares por hectárea. Con 35 quintales la pérdida se "achica" a nueve dólares y sólo con 40 quintales se pasan a ganar 54,28 dólares por hectárea. Según un informe de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), en el sudeste de Córdoba y sur de Santa Fe, para cubrir costos directos y el arrendamiento hay que obtener no menos de 31 quintales por hectárea. En el centro y sur bonaerense, hay que lograr 25 y 21 quintales, respectivamente, para no perder en tierras alquiladas.
fuente: La Nacion |
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